ANZAC DAY


Viernes 25 de Abril, 1915 4.29am
Gallipoli, Turquía

Durante meses recientes, las fuerzas turcas habían hundido varios barcos de las flotas británica y francesa. Las fuerzas aliadas consideraron que la única forma de parar a los turcos era conquistar Constantinopla, y para ello, decidieron desembarcar tropas en la costa al sur de Constantinopla, en los Estrechos de Dardanelle. Bajo el mando británico, tropas procedentes de Australia y Nueva Zelanda arribaron en la playa de una pequeña bahía en la parte oeste de la Península de Gallipoli. Antes de que los soldados tuvieran oportunidad de alcanzar la arena, el cielo se iluminó con el fuego enemigo, y fueron recibidos con una gran cantidad de disparos. Aquellos que no fueron alcanzados por las balas estando aún en el barco o en las aguas poco profundas mientras intentaban llegar a tierra firme, se encontraron inmovilizados en la playa - habían desembarcado en el sitio incorrecto. En vez de una playa plana, se encontraron con acantilados impenetrables.

Al finalizar el primer día, 2,000 hombres - 'Anzacs, como se les conocería más tarde', yacían muertos en la playa y en las aguas del mar. La sangrienta batalla continuó durante ocho meses más, hasta que el mando británico decidió retirara a los Anzacs. Más de 10,000 valientes soldados habían sacrificado su vida en las arenas de Gallipoli.



'En los periódicos australianos se imprimían diariamente noticias de las terribles pérdidas en Gallipoli. En esas listas estaban incluidos los nombres de padres, hermanos o amigos ahora enterrados en la Península de Gallipoli. Pero los australianos, en vez de acobardarse y negarse a enlistarse en el ejército, reaccionaron justamente al contrario al recibir las noticias. En julio de 1915, cuando los soldados caidos en la batalla habían alcanzado números insospechados, más de 36,000 hombres se presentaron voluntarios (más que el número de soldados con que cuenta el ejército hoy en día). Los veteranos de Gallipoli apodaron a estos hombres 'fair dinkum', que significa 'genuino, sincero'. "Cualquier hombre que se presenta voluntario después de saber de los horrores de Gallipoli debe ser genuino", dijeron. Base de datos independiente de la Red ANZAC.

En vez de diluirse en la memoria, tal y como sucede con tantas cosas en nuestro mundo moderno, el Día de los Anzac ha sufrido un renacimiento, cuando los jóvenes australianos se han dado cuenta de los sacrificios que se llevaron a cabo para asegurar la paz de esta nación. Lo que una vez se consideró un día para que los veteranos y sus familias recordaran a los soldados desaparecidos, es a día de hoy una conmemoración que despierta el respeto y la admiración de australianos de todas las edades. Cada año, se celebran misas para recordar Anzac Day en todos los puntos de Austalia. Pero más sorprendentes son las misas que se celebran en Gallipoli. Hace una década, a la misa celebrada al amanecer en la Cala de Gallipoli sólo asistieron unos cuantos dignatarios australianos y neozelandeses, y algunos cientos de ciudadanos de estos paises que estaban por la zona. Hoy en día, la multitud llega a alcanzar más de 10,000 personas, y cada año más y más australianos y neozelandeses, quienes planean su viaje alrededor de esta fecha, asisten a las conmemoraciones en Turquía.

A pesar del derramamiento de sangre, algunos dicen que gracias a ello, se ha creado un vínculo profundo entre los turcos y los australianos, los descendientes de los Anzacs. Este verso se encuentra en un monumento en Gallipoli y fue cincelado por Ataturco.

EL MONUMENTO A LOS ANZACS

Aquellos heroes que derramaron su sangre y perdieron su vida
Descansáis en la tierra de un país amigo.
Por tanto, descansad en paz.

Para nosotros no ha diferencia entre los Johnnies
y los Mehmets, cuando descansan uno al lado del otro,
aquí, en este nuestro país.

Vosotras, las madres, quienes enviásteis a vuestros hijos desde países lejanos,
limpiaros las lágrimas
Vuestros hijos ahora descansan en nuestro regazo y están en paz
Después de haber perdido sus vidas en esta tierra, se han convertido también en nuestros hijos.

M. KEMAL ATATURK, 1934
(fundador de la República de Turquía)

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